top of page

Gabriela Oliván: “El concepto de verdad está diluido”

Así lo aseguró la especialista en comunicación, en el marco de la presentación de su libro “Comunicación 5.0: del impacto tecnológico a la colaboración”


23 de Junio 2021 | Infobae


Gabriela Oliván autora del libro "Comunicación 5.0"

Gabriela Oliván, magíster en comunicación corporativa, directora regional de Comunicación Corporativa y PR en Accenture, presentó oficialmente su libro Comunicación 5.0: del impacto tecnológico a la colaboración.


El texto surgió luego de que participara, en 2019, de un programa de seis semanas en los Estados Unidos, como parte de la beca Eisenhower Fellowships. En ese contexto, tuvo la oportunidad de hablar con referentes de diferentes medios y áreas de la comunicación, con el objetivo de entender un poco más este nuevo paradigma de interacción que se fue (y se sigue) tejiendo con el avance de la digitalización.


“La verdad es que fue una experiencia muy rica, de mucho intercambio, mucha reflexión y al regreso me pareció que no podía quedarme con esto yo sola, que no podía ser parte de mi álbum familiar, de mi cuenta de Instagram, sino que tenía la necesidad de socializar esos aprendizajes”, contó en el marco de una charla que tuvo con Juan Iramain, doctor en Comunicación Social, durante la presentación que su libro que se hizo de forma virtual, por YouTube.


En el transcurso de la charla, Oliván habló de “la comunicación en el laberinto”, una imagen que emplea en las primeras páginas del texto para dar cuenta de la situación que se está viviendo en la cual “hay una horizontalidad en la comunicación”, ya no son tan necesario los intermediarios y “las reglas no están tan claras”.


La idea es encontrar una nueva forma de comunicarnos desde la perspectiva política, corporativa y desde los medios, en el marco de este nuevo contexto. “El libro recorre estos tres ámbitos de la comunicación y plantea sobre el final cuales son los desafíos éticos y regulatorios, cuál es la forma de abordar estos temas, que estaría faltando, como deberíamos hacerlo, para finalmente, proponer que la búsqueda de esa solución debería ser colaborativa”, analizó Oliván.


Y en este sentido dijo que “tal vez la forma de salir del laberinto sea con una mano que trae a un otro que nos presenta otra perspectiva, nos ayudan encontrar otra visión, una nueva forma de comunicarnos”.


También se refirió a la importancia del periodismo de calidad y de seguir apostando a la investigación y la búsqueda de la verdad. “Sólo el periodismo puede salvar al periodismo”, dijo haciéndose eco de una frase utilizada para dar cuenta del valor que tiene mantener la esencia del oficio.


También hizo una mención a los líderes políticos y en este sentido nombró a Donald Trump como un ejemplo de la falta de intermediación con la audiencia ya que el ex presidente de EE.UU, solía expresarse sin tapujos directamente en Twitter. Luego comentó que esa comunicación desordenada, y sin filtros a veces puede generar incertidumbre y socavar la confianza en los ciudadanos.


Dijo que, por el contrario, en las comunicaciones corporativas suele haber mucha más formalidad y a veces excesivos protocolos. Esa visión más conservadora en ocasiones puede llevar a que los comunicados no se publiquen hasta tanto no pasar por una serie de autorizaciones lo cual termina dilatando la llegada de la información al público.


La verdad diluida

Oliván también analizó cómo el nuevo paradigma comunicacional impacta en ciertos valores como la verdad.


“El concepto de verdad está diluido y nadie puede apoderarse de eso. Empiezan a haber otros actores, otras conversaciones, voces que muestran quizás cierta verdad. Hay como una reconfiguración del poder, una reconfiguración del criterio de verdad y una reconfiguración de las distintas opiniones que antes estaban ocultas, que antes se limitaban a los círculos pequeños de relacionamiento y que hoy, en las redes llegan a miles y miles de personas”, aseguró.

Además, con las redes sociales, se potenció la capacidad de llegar a grandes audiencias: “Reflexionamos con Thomas Friedman de esto y él decía: ´Nunca antes en la historia de la humanidad, las personas tuvieron el super poder de llegar a tanta gente a solo algunos unos clics de distancia´. Eso es lo que está sucediendo hoy y eso demanda una nueva ciudadanía, nuevos criterios éticos, nuevas forma de pensar. Porque tenemos el poder para hacer eso pero no estamos preparados, educados para hacerlo con responsabilidad y eso pasa en los usuarios comunes pero pasa más y con mayor gravedad en los líderes políticos”.


Consultada por Iramain sobre el uso que hacen de las redes los llamados grupos antisistema que, impulsan su agenda en el ecosistema digital, la autora dijo que a los grupos antisistemas también hay que escucharlos.


“Es parte de esta cultura, de esta nueva ciudadanía digital, estar atento: ¿dónde está la verdad, quién la tiene? ¿Trump, Fernández, los medios, Facebook, Google? Todos estos actores que hasta ahora eran indiscutibles se mueven por intereses. Entonces, es tan complejo el mundo, donde también hay que escuchar y por lo menos hay que escuchar un poco, hay que examinarlo: ¿Qué están diciendo los otros?. Esto de la cultura de la cancelación: ´no, son antisistemas, le ponemos un rótulo y decimos esto no, no tiene validez´. Me parece que tenemos que replantearnos eso también”, planteó.


Y luego profundizó sobre el tema: “A veces se los excluye del plano de la comunicación, se les pone un rótulo, se los segrega y bueno que sigan comunicándose entre ellos en pequeñas tribus y me parece que eso es muy peligroso. Y si hay algo, un habilitante que tienen las tecnologías y que nos dan las plataformas es la habilidad de escuchar esas voces que antes no escuchábamos”.


Al finalizar la presentación, fue consultada por Infobae respecto de quiénes son, a su parecer, los antisistemas, y ejemplificó: “Los médicos por la verdad, los conservadores que salieron el otro día en la lista negra, los revisionistas históricos. Hay que escucharlos con atención, con respeto y con mente abierta, no para exponerlos y destruirlos”.


Y al preguntarle respecto de los beneficios que traería escuchar todas las voces incluso aquellas que nos parecen que pueden ser nocivas, concluyó: “La tecnología es un gran habilitante para descubrir perspectivas que antes ignorábamos. Escucharlas y analizarlas nos permite aprender y tomar mejores decisiones. Y así, fortalecernos en el ejercicio de la ciudadanía digital y evitar la manipulación o el control social. En el fondo, la lucha por la ´verdad´, es una lucha de poder”.






Comments


bottom of page